
Recordando
a mi tierra,
Sin
lagrimas ni tristeza.
Tan
lejos delas montanas
Y
las playas que belleza.
Hermosas mujeres caminan
por el prado distinguido
Los anos que han pasado
y las
tragedias que han surtido
poniendo lápiz al
papel
en el escrito de un testigo de ayer
La vieja Habana derrapada
y el guardia soplando pito
Sentado yo en mi cocina
Mi alma dando grito.
Mar de beiges y riqueza
tan profundo
es un amigo
Mi corazón dormido
No levantara
asta que el mal sé a ido.
Las palmas que el viento mueve,
Son testigo
del gran delito.
Te suplica tu compadre
que sueltes al infinito
Despacio va cayendo la Arena del reloj
Indicando la llegada de un futuro sin dolor
las promesas de los valientes
y la calma de su paciencia
es un disparo que las palmas esperan
Manuel Pérez