Un verano en Oriente 

 

Que tristes visiones embocan

 Un caballo sin jinete

Terremoto del horizonte

 Que despiertan en  guateque

 

Guitarra campesina escucha

 Las verdes palmas finas

Bailando en el aire fresco

 

 Tomaban de c­ana y ron

tirando las ficha en la mesa

 en un gran juego de domino

 mi ‘’gente de  corazón’’

 

 Risas cercana y distante se entonaban con el viento

Un verano sin olvido

 De  alma  con   sentimiento

 

Tierra oscura y fértil. De ríos y ferrocarril

Animales en finca suave

 Comiendo  hierba de su alimento

Es imposible creer que a pasado tanto tiempo

 

Manuel Pérez